En respuesta a las declaraciones de Miguel Anxo Fernández Lores, alcalde de Pontevedra

El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, ha hecho unas declaraciones para el diario ABC en las que se da información errónea sobre Ence que la compañía considera necesario aclarar.

En primer lugar, el Sr. Lores muestra escaso interés por los empleos de Ence-Pontevedra, que cuantifica entre 175 y 300, cuando el número de trabajadores directos se eleva a 400. Una cifra a la que hay que añadir 2.700 empleos de contratistas industriales, logísticos y del transporte. Se suman, además, cerca de 2.100 trabajadores del sector forestal en Galicia que, evidentemente, al Sr. Lores le parecen demasiado lejanos como para que le merezcan una mínima preocupación. Estas son las cifras reales: más de 5.000 familias cuyo futuro depende de la actividad de la biofábrica de Lourizán.

Estos datos proceden de un estudio realizado por la consultora KPMG -una de las de mayor prestigio del mundo-, en 2013. Se trata de una información rigurosa y transparente. Y, probablemente, a día de hoy estas cifras han aumentado, dado el crecimiento en la actividad de Ence en Pontevedra.

Ence niega tajantemente que sean ciertas las alusiones a compras de voluntades por parte de ninguna persona de la compañía. Muy al contrario, desde el cambio en el accionariado de Ence en 2006, la empresa se ha centrado en lograr la excelencia medioambiental de su planta. La compañía ha trabajado -con éxito- para convertirse en una empresa puntera y responsable tanto desde el punto de vista medioambiental como desde el social, de tal modo que la sostenibilidad es hoy un vector fundamental y transversal en la gestión y la operación de Ence.

El Sr. Lores también se pronuncia acerca de la supuesta necesidad de que la planta de Ence se traslade “a un polígono industrial”. Una posibilidad que, como se ha demostrado a partir de diversos estudios independientes no existe puesto que no hay ningún otro emplazamiento en Galicia que reúna todos los requisitos y las condiciones que precisa una biofábrica como la de Ence en Lourizán.

El alcalde pontevedrés no debería conducir a error a los lectores y votantes al evocar un pasado de playas y espacios naturales en el área en la que se ubica la biofábrica. En efecto, en el hipotético caso de que Ence-Pontevedra cesara su actividad, siempre quedaría una autopista que impediría la existencia de una playa en el lugar. Es preciso no utilizar argumentos no realistas cuando lo que está en juego es el medio de vida de miles de familias y el futuro industrial de una región.

Desde la compañía se ha ofrecido al alcalde en diversas ocasiones conocer la realidad de la biofábrica, facilitándole todas las cifras e invitándole a visitarla; algo a lo que se ha negado sistemáticamente. La oferta sigue en pie para que pueda referirse a Ence-Pontevedra con el adecuado conocimiento que la envergadura e importancia del debate requiere.